07:43h. Sábado, 26 de Mayo de 2018

LA CULTURA BOLIVIANA ES UNA UNIÓN DE DIVERSAS COSTUMBRES Y TRADICIONES, RESULTADO DE SU MULTIPLICIDAD DE ORÍGENES

Las flautas de Bolivia

flautas dulces

Son de los instrumentos más universales y representativos dentro de la música folklore de este país. 

      La cultura boliviana es una unión de diversas costumbres y tradiciones, resultado de su multiplicidad de orígenes tanto indígenas autóctonos  de la zona, como los colonizadores españoles y la cultura  andina, que tendría mucha influencia en la identidad de cada individuo del pueblo. Debido a esta pluralidad cultural, la música boliviana heredaría una variedad en instrumentos, ritmos y danzas (conocidas como danzas expresivas) de origen andino e Inca, que se caracterizan por su uso en los cantos para la obtención de nuevas  cosechas, ritos religiones, bodas,  celebraciones de fiestas (como el día de los muertos) y festivales.

    Es así como la flauta es un ícono de la música boliviana, mejor conocida como la música andina de Latinoamérica junto a otros países como Perú, Chile, Argentina, Ecuador y Colombia. Existen una variedad de flautas, entre ellas están la Kena, la Tarka, Pinkillo,  Pututu y la Sikus; cada una posee un origen muy remoto desde las grandes civilizaciones como la Inca, hasta de la época del preincaico. Estas fueron encontradas en tumbas tanto de grandes reyes como personas de bajo estatus social, por lo tanto era un instrumento  popular entre las sociedades indígenas y aún en la actualidad. No obstante, la flauta aparecía en los relatos fantásticos y en las crónicas de las Américas con el nombre de Pinkollo como una “figura de bronce”  que al sonar encantaban a los dioses.

    Por otra parte, estas flautas eran fabricadas de huesos de cóndor, hueso de llama, hueso de venado, fémures humanos,  piedras, conchas marinas, madera, calabazas, arcilla,  caña, churquí o chhojilla y metal. Las embocaduras suelen ser en forma de U o media luna dónde el aire vibra por efecto del ejecutante utilizando una técnica basada en la ligadura, tacos y discos móviles que generan la afinación con un sónico limpio.   La gran mayoría de estas flautas tienen de tres a diez agujeros dependiendo del tipo. En el caso de las flautas Kena suelen tener de 6 a 7 taladros hechos en la misma medida y distancia que la embocadura; los tubos medían entre 30 y 50 cm de largo y de 2 a 3 cm de diámetro.

    Así mismo, las flautas más pequeñas eran las que estaban hechas de hueso, estas se caracterizaban por estar mormadas por los entrenudos de las cañas que ayudaban a evitar el daño de los tabiques internos. En tanto que de acuerdo al número de agujeros y el tamaño que poseía la flauta, se le daba un nombre distinto: waca-waca o kinsa-ppia (3 agujeros) y tawappia (4 agujeros). En la actualidad la Kena se utiliza para cualquier clase de música según el gusto y la habilidad que posea el ejecutante. Debido a esto se puede apreciar dúos de Kenas afinadas a diapasón, acompañadas por instrumentos como el charango, arpa, guitarra, tambores, entres otros.

    Otra clase de flauta es la pututu, la cual tienen su origen en las conchas marinas, esto proporcionaba un sonido ronco, atronador, fuerte y de mucha  acústica. Mayormente eran de la forma de un cuerno simple y se utilizaban para hacer llamados a concentraciones, actividades de caza, marchas, actividades militares, indicar peligro o la muerte de una persona. La pututu era utilizada en zonas de relieves planos y hasta en grandes montañas, fue uno de los medios de comunicación de las civilizaciones y tribus por muchísimos años.

    Sin embargo, existieron otros dos tipos de flauta en forma “vertical” conocidas como la Tarka y la Pinkillo pertenecientes a la era prehistórica; fabricadas como las actuales (caña o carrizo), pero más gruesas que la Kena. Estas flautas han desaparecido con el tiempo. Otras eran fabricadas con hueso de animal y humano que simbolizaban el trofeo de un enemigo. Por otra parte, la embocadura se parecía a la Anata y se diferenciaba también de la Kena debido a que cuando se corta la parte inferior en un perfil curvo, se le introduce un taco de madera proporcionando un canal estrecho como “pito de sereno”, esto quiere decir que son flautas “de pico” y tienen mucho parecido con flautas europeas como la Flageoiet o Galoubet. El número de agujeros es de 6 en ambas, pero pueden variar según las regiones en que se encuentren; son más largas que las flautas anteriores ya que estas pueden medir hasta 1 metro de largo, poseen un sonido de carácter chillón y lleva una caña parecida a la de un fagot.

    Otras de las flautas más conocidas son las Sikus en forma vertical, son conocidas universalmente como “flautas de pan” o “juegos” de flautas simples. Estas son de piedra (son las más antiguas), barro cocido (son de las  más raras encontradas en tumbas), metal (provienen de la cultura tiawanakota y por último las de caña una de los últimos materiales utilizados hasta la actualidad).  En su ejecución las Sikus poseen la escala diatónica de Do mayor; por ejemplos hay flautas que tienen las notas Do-Mi-Sol-Si-Re-Fa y las notas faltantes la posee la otra flauta Re-fa-la-do-mi, etc. Es decir que para la interpretación de una canción se necesita de todas las voces de las Sikus, las cuales son: sikus pentáfonos y sikus eptáfonos.  Entre otras divisiones Sikus están: las Cirwano de Umla que poseen una era con tres cañas y una arca con cuatro cañas, la Chenisca de ocho cañas pero sin ira ni arca y la Taquiri de o cañas que tampoco tiene arca no ira. Todas estas flautas se juntan para formar una melodía y al mismo tiempo interpretar una canción, es a partir de ello que se conforman las famosas orquestas de flautas Sikus para ejecutar la música andina en Bolivia.

Bibliografía: 

Américo, Valencia (1989). El Siku altiplánico, ediciones casa de las Américas, premio de musicología casa de las Américas, la Paz-Bolivia.

Auza, Atiliano (1982). Historia de la música Boliviana, Sucre-Bolivia.

Díaz, José (1977).Historia musical de Bolivia, ediciones puerta del sol, castilla 2188- la Paz- Bolivia.